Y estoy aquí para ayudarte a alimentarte mejor, rendir más y disfrutar del proceso sin culpas, sin restricciones y sin complicarte la vida.
Mujeres que entrenan, que se esfuerzan, que lo dan todo, empiezan a confiar en su cuerpo, en su fuerza y en su capacidad, simplemente aprendiendo a nutrirse de forma estratégica, optimizada, realista y adaptada a su vida.
Porque la nutrición no tiene que ser tu enemiga, ni un obstáculo. Tiene que ser tu aliada para correr fuerte, recuperarte mejor y sentirte bien dentro y fuera de cada entrenamiento.
El camino que me cambió la vida
Durante años trabajé como auditora financiera en una gran empresa.
Tenía una vida estable, un buen sueldo y todo lo que, desde fuera, podía parecer “éxito”.
Pero por dentro sentía que me faltaba algo. No me sentía realizada ni conectada con lo que hacía. Trabajaba muchas horas, sin apenas tiempo para mí, y aunque ya corría, me sentía estancada y frustrada con mi cuerpo, mi alimentación y mi rendimiento.
En 2020, perdí a mi padre de forma repentina.
Él era corredor y una de mis mayores referencias. Su muerte me obligó a parar y replantearme todo.
Me hizo ver que la vida es demasiado corta para no vivir alineada con lo que te mueve de verdad.
Me hizo más consciente de la importancia de cuidar la salud, no solo desde lo físico, sino desde lo emocional y lo profundo.
Fue entonces cuando empecé a formarme en nutrición.
Sin tener muy claro a dónde me llevaría, pero con la intuición de perseguir mi pasión.
Me formé como Dietista, y más adelante, me especialicé en fisiología femenina y nutrición deportiva aplicada a mujeres y a deportes de resistencia.
Tres años después, tomé la decisión más valiente de mi vida: dejar la estabilidad y emprender.
Quería unir mis dos pasiones: el running —ese deporte que compartí con mi padre y que hoy me conecta conmigo misma— y la nutrición, como herramienta de transformación y empoderamiento para otras mujeres.
He tenido miedo a engordar, a “hacerlo mal”, a no encajar en el cuerpo que se supone que debía tener. Y también he aprendido que cuidar tu alimentación no tiene que ser sinónimo de restricciones ni obsesiones, sino una forma de agradecerle a tu cuerpo todo lo que hace por ti. De llegar con salud a la vejez. De seguir disfrutando del deporte el mayor número de años posible. De sentirte fuerte, segura y capaz de conseguir lo que te propongas.
Eso es lo que quiero para ti.
Hoy, después de haber ayudado a cientos de mujeres a transformar su forma de alimentarse, de entrenar y de cuidarse…
Puedo decir que no pude haber tomado una mejor decisión.
Hoy en día me dedico 100% a ello y no puedo ser más feliz.
Ayudar a mujeres deportistas a sentirse fuertes, seguras y con energía para rendir en el deporte y en su vida, a través de una nutrición adaptada a su cuerpo, su ciclo y sus objetivos.
Acompañar a mujeres deportistas de resistencia a rendir mejor, sentirse más fuertes y disfrutar del deporte durante muchos años, enseñándoles a nutrirse sin culpa, sin restricciones y desde el respeto a su salud, su cuerpo y su realidad.
Te acompaño desde la escucha real y sin juicios. Porque sentirse vista y entendida es tan importante como seguir un plan.
No vendo humo: mis recomendaciones son claras, realistas y basadas en evidencia. La confianza se gana con coherencia.
Tu bienestar es lo primero. No se trata de encajar en un molde, sino de sentirte fuerte, con energía y cuidada en cada etapa.
Nada de rigidez. Te enseño a comer con libertad y sin culpa, porque los resultados que duran nacen de lo que podemos sostener.
No hace falta ser perfecta, solo constante. Mi misión es transmitirte la determinación para avanzar paso a paso hacia lo que importa.
Un servicio profesional y cuidado, con cercanía y detalle. Porque mereces lo mejor, sintiéndote siempre como en casa.
Nuestras necesidades cambian según el momento del ciclo y nuestras circunstancias individuales.
Por eso estoy en constante formación, para estar siempre actualizada sobre la mujer, el deporte y la nutrición. Quiero ofrecerte lo mejor, no solo lo que se ha hecho siempre.